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Jornada médica en tiempos de pandemia.

Jornada médica en tiempos de pandemia.

Turgua es una comunidad ubicada a 10 Kms de El Hatillo, edo. Miranda, a lo largo del filo de la montaña, propicia para la agricultura y el cultivo del café, y cuya historia está llena de leyendas y conjeturas. Esta localidad es considerada población rural, con unos 50.000 habitantes, siendo los principales problemas del sector: la escasez de agua potable, intermitente servicio eléctrico y dificultad de transporte público.

Esta comunidad se enfrenta a  múltiples enfermedades, sin embargo, desde el mes de abril los habitantes afrontaron un problema de salud pública de difícil control; así pues, picadas que se convirtieron en lesiones en la piel de niños, adultos y ancianos escondían una cruda realidad: un brote de leishmaniasis cutánea, enfermedad parasitaria causada por un protozoo del género Leishmania que se transmite por la picadura de “moscas de arena” infectadas. La enfermedad está asociada a malnutrición, desplazamientos de población, malas condiciones de vivienda, debilidad del sistema inmunitario y falta de recursos.

En visitas previas a la localidad, también fueron detectados varios casos de mujeres que requerían de atención ginecológica inmediata, pero que debido a la contingencia nacional por COVID-19 no tenían la posibilidad de recibir la atención necesaria para hacer frente a su situación.

Entendiendo las necesidades de esta comunidad, decidimos diseñar una jornada de atención especializada en las áreas de Infectología y Ginecología exclusivamente, adaptada a la nueva realidad.

CUMIS en Turgua.

El 25 de Julio, desde muy temprano, nos dirigimos a Turgua junto a nuestros aliados de Acción Humanitaria por Venezuela y un equipo conformado por 5 médicos especialistas en las áreas de consultas a ofrecer y 10 estudiantes de medicina voluntarios. 

Frente a la pandemia, garantizar la seguridad y salud en los espacios de trabajo era nuestro principal objetivo. Todo el personal voluntario recibió la capacitación necesaria de acuerdo a los protocolos de atención y fue desarrollado un programa de consultas adaptado a las medidas de protección.

Gracias al increíble trabajo de todas las organizaciones partícipes, logramos atender 80 pacientes: 50 pacientes ginecológicas y 30 en consulta de infectología.

Sin importar las circunstancias, continuamos trabajando por quienes más nos necesitan. Es en las adversidades, cuando nuestra convicción de seguir adelante y luchar por lo que creemos se fortalece.

 

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